Image: ‘The lonely walk’ http://www.flickr.com/photos/44345361@N06/4278047231

Siento la terrible sensación de que en demasiadas ocasiones nos planteamos si realmente todo aquello que hacemos a diario, realmente servirá de algo para cambiar las cosas o por el contrario, no es más que algo que pasará desapercibido y el destino será el que tenga que ser. No se si os ha pasado el encontraros con gente que realmente está muy muy cansada de intentar cambiar las cosas, de intentar mirar con optimismo hacia delante y encontrarse que al final del camino, parece que todo siga igual. Me considero joven, y que me queda mucho por vivir, pero esto, siento que ya lo he vivido. Si enchufas la televisión y observas todo lo que allí se presenta es dificil vislumbrar un futuro mejor, pero por suerte, creo que hay algo más que los medios de comunicación que quizás si nos pueden hacer vislumbrar un futuro mejor.

Creo que para ello, debemos de partir de bases distintas a las que quizás estamos acostumbrados y debemos romper determinadas estructuras en nuestro pensamiento que llevamos arraigados culturalmente. Entre ellos está la cultura del «problema». Esta cultura está tan arraigada en nuestras escuelas y en nuestra educación, que en demasiadas ocasiones, los problemas, las situaciones complicadas, o el mero hecho de equivocarse puede suponer un tremendo problema. Pero creo que esto lo debemos cambiar. Creo que esta estructura cerrada en nuestras cabezas y en nuestra cultura debe ser erradicada. Todo el mundo tiene derecho a equivocarse y aprender de sus propios errores, sean cuales sean estos. A veces, es necesario vivir estos errores, por fatales que parezcan y que simplemente parece que nos aboquen al fracaso más estrepitoso en esta vida.

Para poder superar este complejo, debemos confiar en el terrible potencial que tiene el ser humano, para poder superar los problemas y salir adelante. Pero para ello, algo si que es cierto, y es que si tienes a tu alrededor a gente que te quiere, que te entiende, y que te da el tiempo que necesitas, seguramente, al final, logres superar ese problema. Cada uno de nosotros y nosotras tenemos ritmos diferentes, y pasamos por procesos de vida completamente distintos. Todos y todas, debemos ser respetados y valorados en todo momento, nos guste o no nos guste lo que estamos viendo. Se que no es facil ver como alguien se va por el mal camino, o pierde años de su vida haciendo algo estúpido, pero quizás sea así el modo en el que esa persona pueda descubrir cual debe ser el camino a seguir desde ahí. Yo he pasado por un momento así, en el que «perdí» 3 años de mi vida matriculado en una carrera universitaria a la que ni asistía, pero si la pagaba, bueno, mejor dicho, mis padres la pagaban. Por suerte para mí, tuve a mi alrededor siempre una familia que me respetó, y tras esos 3 años perdidos, aún tuvo la paciencia y el amor suficiente como para darme otra oportunidad. La oportunidad de hacer Magisterio.

Hoy estoy aquí gracias a ellos, porque me respetaron, porque me animaron, porque me quieren y porque se preocupan por mi. Se que todo el mundo no tiene ni tendrá la misma suerte que he tenido yo, pero por ello, desde la escuela, y como maestro que soy, quiero ser para mis alumnos y alumnas, esa persona que cree en ellos, que confia en ellos, que les quieres, que les valora y sobretodo confía en que a pesar de posibles errores, posibles problemas, a pesar de todo, llegará el momento en que empiecen a observarse los frutos. Estamos viviendo una situación social bastante insostenible, y que es posible que vaya a peor, pero creo que es una gran oportunidad para crecer, para cambiar las cosas y para demostrar que el error no es más que una fuente inagotable de aprendizaje.

Podemos hacer cosas maravillosas, realmente maravillosas, pero eso solo lo haremos cuando veamos que las cosas no funcionan. Pongamonos una premisa: «UN PROBLEMA, UNA SOLUCIÓN». No empeceos a liarnos para ver de quien es la culpa o quien ha traido el problema, preocupemonos por buscar una solución y tratar de mejor las cosas. En nuestras manos está la oportunidad de cambiar el rumbo de un mundo a la deriva. De nosotros y nosotras depende aprender de los errores, sonreir y seguir mirando adelante. Estamos ayudando a formarse a futuros ciudadanos y ciudadanas capaces de cambiar el rumbo de nuestro mundo, seamos ejemplo para ellos y ellas, demostrémosles que el ser humano es capaz de lograr las mayores expectativas que se plantee, que aprendan a confiar en su potencial y sobretodo, ayudemosles a crecer, respetando sus ritmos, sus necesidades y sus inquietudes. Solo así, lograremos lo mejor de cada uno.

Y lo mismo lo podemos aplicar con nuestros compañeros y compañeras de trabajo. No nos empeñemos en cambiarlos radicalmente, en someterlos a nuestros intereses o a obligarles a hacer algo en lo que no creen. Los cambios en las personas no pueden ser inmediatos, necesitan tiempo, y el tiempo es algo vital que ni tú ni yo podemos robar a nadie. Aprendamos a respetar a los demás, con sus más y sus menos, pero sobretodo a ser capaces de acompañarlos en sus procesos personales de crecimiento, porque hasta que llegue su hora, nunca habrán dejado de crecer.

Algo tengo claro, no se si veré los frutos de lo que hoy estoy haciendo con la gente que tengo a mi alrededor, pero a pesar de todo, creo que si servirá de algo, de eso, estoy seguro.

Un abrazo!

Categorizado en:

Acción, Blog, Reflexión,

Última Actualización: 10 octubre, 2011